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Napu Narka

El reto de cambiar los hábitos de educación puesto en marcha en el “Curso de Construcción Colaborativa con Gradua”

Desde muy temprano hasta el atardecer, los vecinos y vecinas de la comunidad de San Francisco de Guayaquil, en Napo, se reunieron para trabajar y compartir saberes. Desde el 29 de septiembre hasta el sábado 1 de octubre, se desarrolló el curso de construcción colaborativa con caña guadúa, que promueve el uso de este material en las comunidades locales, y que tendrá como resultado una parada de bus para uso comunitario. Esta actividad fue dirigida por Jorge Batres, académico investigador de la Universidad Regional Amazónica IKIAM. Trabajar con la caña ha presentado alternativas de materiales para las construcciones de las comunidades. “Casi las 50 personas que viven en San Francisco de Guayaquil se benefician del trabajo que se realiza en el curso, ya que además de aprender cómo se elaboran las uniones para que la caña quede segura, se obtendrá un paradero para que los vecinos tengan donde resguardarse del sol y de la lluvia”, comenta Sonia Grefa, una de las participantes del curso. Este proyecto ha sido realizado conjuntamente con la comunidad, con la participación de estudiantes de IKIAM, quienes unánimemente coincidien con la idea de que el trabajo estuvo basado en un aprendizaje mutuo entre todos los participantes. “El curso significó la puesta en práctica de los conocimientos que se aprenden en el aula”, explica Eugenio Andrade, estudiante. Augusto Aguinda, presidente de la comunidad, aseveró que los aprendizajes fueron muchos.

Los participantes lograron nutrirse con nuevos conocimientos sobre la construcción con este material, que crece en sus territorios, y que a la vez permite que las casas sean más seguras en caso de sismos. “Esta actividad forma parte de un proyecto más grande, que quiere dar alternativas a las comunidades para el uso de materiales no maderables, ya que uno de los problemas más importantes de esta zona es la tala de la madera. Promocionar la guadua es fortalecer en los comuneros la idea de que hay otros materiales que no dañan la Reserva Biológica y que pueden comercializar; aunque la caña ya se utilizaba ancestralmente, se puede devolver la confianza de la gente en la misma”, explica Jorge Batres. Este proyecto, además, busca que los comuneros actualicen los usos de la caña guadúa con algunastécnicas actuales. A largo plazo, el proyecto tiene como objetivo construir varias paradas ecológicas desde San Francisco hasta Tena, además de promocionar el uso de arena, piedra y resinas para reemplazar el uso extensivocemento. “Este proyecto desea cambiar una cultura de construcción, de consumo, y comenzar a pensar de otra manera”, concluye Batres.

Para IKIAM es fundamental hacer un intercambio de conocimientos con las comunidades colindantes, para enriquecer los saberes de forma recíproca, tanto en los académicos como en las personas que viven cerca, para mejorar su calidad de vida. Estos talleres presentan alternativas para contribuir con la conservación de esta área, que limita con la Reserva Biológica Colonso Chalupas.

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